Leonardo Vaca, velocidad, entrega y perseverancia

October 1, 2026

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Leonardo Vaca conoce el fútbol desde niño, a los cinco años comenzó su camino en la Tahuichi Aguilera y desde entonces cada etapa de su carrera estuvo marcada por aprendizajes. Blooming, Bolívar, Aurora, el fútbol del exterior y la Selección boliviana forman parte de una historia que hoy continúa escribiendo con la camiseta de Oriente Petrolero.

En esta entrevista Vaca repasa no solo su carrera sino habla de las personas que fueron fundamentales en su formación, de lo que aprendió, de su ilusión y de los sueños que tiene por cumplir. 

Empezando por su presente, Oriente Petrolero es uno de los protagonistas de la Temporada y Leo es uno de los pilares del equipo refinero que confirmó su gran momento ganando los dos clásicos de Copa,  “La verdad que el momento en el que estoy pasando me pone feliz y más aún hacer un gol en el clásico y que haya sido el gol en el momento justo”, cuenta.

Para el delantero, este presente no es casualidad. Detrás están los entrenamientos, la disciplina, la constancia de los últimos años, “Describo este presente gracias al trabajo silencioso que vengo haciendo ya hace unos años, que ayuda a estar siempre al 100% en cada entrenamiento y en cada partido”, expresó.

Desde la llegada del actual cuerpo técnico de Gustavo Florentin, Vaca siente que Oriente Petrolero encontró una manera diferente de afrontar cada partido. Más que una cuestión táctica, habla de un cambio de mentalidad dentro del grupo. “El profe desde que llegó nos demostró que los únicos que sacamos adelante al club somos los jugadores. Nos cambió la mentalidad ganadora, con hambre de gloria, y nos dice siempre que hay que dejar todo en cada entrenamiento y en cada partido y que no nos guardemos nada”, explicó.

Leonardo ya no es el mismo futbolista que comenzó su carrera. Los años, las experiencias fuera del país fueron formando a un jugador que hoy reconoce mejor sus virtudes, pero también aquello que todavía debe mejorar, “la madurez que tengo y he ganado es gracias a los años de carrera. Poder salir a jugar a otros países te abre la mente, uno ve en lo que hace y también lo que falta, y eso me ayudó bastante a ser un jugador con mucha más experiencia desde cuando empecé en el profesionalismo”, contó; y en ese proceso no se olvida destacar el trabajo del actual cuerpo técnico. “Este cuerpo técnico también me ayudó bastante”, señaló.

En Oriente, la relación con la hinchada tiene un peso especial, el apoyo de la gente también se convirtió en una motivación personal, escuchar su nombre en las tribunas es una señal del trabajo que viene realizando, “me llena de alegría el apoyo total que tenemos y pido que sigan así. Nosotros dejaremos todo en cancha y queremos ganar cosas importantes para la hinchada orientista”..

Ser uno de los jugadores identificados por la gente también implica una responsabilidad que Vaca asume con orgullo, “ser un referente me llena de orgullo y espero serlo no solo en cancha, sino también afuera, con la humildad de siempre, que la gente coree mi nombre es algo que me pone contento. Es que la gente note el buen trabajo y el compromiso que tengo ahora con Oriente Petrolero. De mi parte, me pone feliz y espero seguir dejando todo por Oriente”, contó.

A lo largo de su carrera, Leonardo Vaca tuvo la oportunidad de compartir vestuario con futbolistas que dejaron una huella importante en el fútbol boliviano. Para él esos camerinos también fueron espacios donde tuvo mucho para aprender, “la verdad que los clubes grandes te exigen todo y eso es lo lindo del fútbol, que te exiges cada día, que el carácter sea más fuerte, más centrado y más maduro”, explicó.

En su paso por Blooming recuerda haber compartido con jugadores como Joselito Vaca, Hugo Suárez y Pablo Salinas. En Bolívar, también tuvo compañeros como Juan Carlos Arce, Juanmi Callejón y Luis Gutiérrez. “Compartir camerino con grandes jugadores te enseña mucho y eso yo aprendí de ellos. Aprendí muchas cosas que vengo poniendo en práctica en lo que va de mi carrera como futbolista”, relató.

Salir de Bolivia fue otro de los momentos importantes en su crecimiento. Vaca pasó por diferentes experiencias en el extranjero donde no solo aprendió sobre fútbol, sino también sobre la vida, “salir al exterior me abrió la mente totalmente, en el fútbol, en la cultura y en esos países”, contó. Pero adaptarse lejos de casa no fue sencillo, eran otros idiomas para aprender, las costumbres y hasta la alimentación se convirtieron en un desafío, “lo más duro es la rápida adaptación, hace que aprendas un idioma, que tengas que socializar con los compañeros en su idioma, adaptarte a sus comidas, que no tienen nada que ver con las de nuestro país”, recordó.

Pero todo eso se termina convirtiendo en enseñanzas, “he aprendido mucho, poder estar en esos países hace que sea un jugador más maduro en todo sentido y también te permite ver qué exigencias te sirven para poder seguir saliendo a jugar a otro equipo en el exterior”, expresó.

Pero en una carrera profesional no todo son buenos momentos,  Vaca recuerda especialmente el 2021, cuando atravesó una etapa complicada en Bolívar sin poder tener competencia en la cancha, pese a ello, decidió continuar trabajando, “el momento más difícil que atravesé fue el 2021 en Bolívar. Ese segundo semestre no pude jugar seis meses por un técnico nuevo, pero aun así no me rendí. Seguí entrenando al máximo, esperando el momento para jugar, pero ese momento no llegó”, contó.

Al año siguiente llegó a Aurora, allí pudo encontrar continuidad y los números de aquella temporada terminaron abriéndole nuevamente una puerta en el exterior, “Me fui a Aurora al siguiente año, 2022, y ahí jugué todo el año. Las estadísticas hicieron que pueda salir al exterior, a Lituania, por primera vez”, recordó.

Aquella etapa le dejó una de las lecciones más importantes de su carrera, “eso me enseñó que uno nunca tiene que rendirse. Más bien hay que esforzarse el doble, porque el momento llegará y hay que estar preparado para aprovecharlo”, afirmó a tiempo también de agradecer siempre el apoyo de su familia que no lo dejó de apoyar en ese momento no tan bueno. 

Si tuviera que resumir todo ese camino en una sola enseñanza, Vaca tiene clara la respuesta, “que nunca hay que rendirse por nada. Los momentos malos siempre habrán y pasarán, y los momentos buenos siempre quedarán”, expresó.

Entre todas las camisetas que vistió a lo largo de su carrera hay una que tiene un significado diferente, y es sin duda la de la Selección boliviana, “vestir la camiseta de la Selección es un orgullo enorme. Vivir esos momentos de Eliminatorias con jugadores de alto nivel no se te borran nunca y es algo que siempre defenderé, a mi país y a mi Selección, con todo el corazón”, afirmó.

La posibilidad de volver a vestirla sigue siendo una motivación en su día a día, “La ilusión de volver sigue latente y me esforzaré cada día y cada partido. Si vuelvo a estar en la Selección me pondrá muy feliz. Creo que hasta lloraría de felicidad, porque no es fácil”, confesó.

Pero mucho antes de los clásicos y las camisetas de la Selección, estaba un niño que comenzó a jugar al fútbol a los cinco años, la Academia Tahuichi Aguilera fue el lugar donde dio sus primeros pasos y desde allí llegó directamente a Blooming. A los 18 años, justo después de terminar el colegio, dio el salto al profesionalismo, pero llegar hasta ahí no fue sencillo, “costó mucho sacrificio, disciplina, puntualidad y humildad”, donde la base de todos sus logros son, “Diría que mis pilares fundamentales fueron mi padre y mi madre, y los valores que ellos me inculcaron y siguen hasta el día de hoy. Su apoyo incondicional”.

Entre todos los recuerdos de su carrera, hay uno que permanece intacto, la llamada que recibió para comunicarle que había llegado su momento en el fútbol profesional, “Llegar a debutar profesionalmente fue muy lindo. Recuerdo esa llamada un 5 de enero del 2014, a las 11:30 de la noche”, contó, aquel momento fue la recompensa a años de trabajo desde la infancia.

“Es la mejor anécdota y es gracias a todo el sacrificio y disciplina de infancia, formativa en casa, colegio y fútbol”, relató. Desde entonces, asegura, intenta disfrutar cada día de una carrera que comenzó siendo un sueño de niño.

Ahora el desafío tiene nombre y color, Leonardo Vaca quiere que su paso por Oriente Petrolero quede marcado por algo más que buenos partidos o goles, “el sueño es hacer historia con Oriente, dejar huella, salir campeón, clasificar a una copa internacional y poder jugarla con la camiseta de Oriente Petrolero”, expresó.

Como buen futbolista, Leonardo Vaca también tiene sus cábalas y el suyo tiene un significado especial, “mi cábala es llevar mi Biblia y tener mi mantra, una frase, entre las hojas de la Biblia”, contó, y cuando habla de aquello que realmente lo mueve, aparecen sus hijas y sus padres “lo que me motiva son mis dos hijas, Galilea Vaca y Monserrat, y mi madre, Elena Gutiérrez, y mi padre, Adolfo Vaca”.

Quizás ahí está la esencia de su historia. Un futbolista que salió de la Tahuichi, que conoció la dificultad de esperar una oportunidad, que salió del país, que volvió a empezar y que hoy disfruta un presente especial con Oriente Petrolero. 

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