Jetstar acelera hacia una nueva etapa

October 1, 2026

23 vistas

Hay empresas que nacen de una oportunidad y otras que nacen de la necesidad de salir adelante. Jetstar pertenece a la segunda categoría. En 2015, Raúl Peñarrieta y su esposa y socia, Karol Inchausti Imana, atravesaban uno de los momentos más complejos de sus vidas, la disolución repentina de una sociedad anterior, la falta de trabajo y la llegada de su primer hijo. En medio de ese escenario decidieron apostar por su propia experiencia y por los contactos que habían construido durante nueve años de trayectoria. Así comenzó una historia que hoy suma más de 11 años en el comercio exterior boliviano.

“Estoy convencido de que no hay mayor motivación ni motor que la familia para arrancar cualquier proyecto con determinación, constancia y disciplina”, indicó Peñarrieta al recordar aquellos primeros pasos. Lo que comenzó como un desafío terminó convirtiéndose en una empresa consolidada, con presencia operativa en tres ciudades del país y una mirada puesta en seguir creciendo más allá de la logística tradicional.

Para Peñarrieta, una de las principales fortalezas de Jetstar está precisamente en su capacidad de adaptarse a un entorno que cambia constantemente. “La capacidad que tenemos como equipo en amoldarnos y mimetizarnos al entorno actual del país es lo que nos hace diferentes de la competencia. Donde hay crisis nosotros vemos el reto y la oportunidad de crecer”, recalcó.

Esa capacidad de adaptación también ha sido fundamental para acompañar los cambios del comercio internacional. El CEO de Jetstar explica que no existe una fórmula estática para mantenerse vigente en un mercado que se transforma permanentemente. “Conforme va cambiando el mercado también es necesario que vayamos acomodándonos a él”, mencionó. Para explicar esa filosofía, recurrió a una particular historia protagonizada por un oso, un lobo y un zorro, cuya moraleja resume su manera de entender los negocios: observar primero el entorno y actuar después. “Si no, tarde o temprano el mercado termina comiéndose a uno”, afirmó.

Con esa filosofía como punto de partida, Jetstar dio un nuevo paso y comenzó a formar parte de un grupo empresarial que amplía sus operaciones hacia diferentes áreas. La estrategia responde, según Peñarrieta, a las necesidades que plantea la actual coyuntura boliviana. “La transición hacia un ecosistema empresarial consolidado es una respuesta estratégica a la coyuntura actual de Bolivia”, explicó.

El nuevo grupo reúne diferentes unidades que buscan complementarse entre sí. Jetstar Cargo Logistics mantiene su experiencia en logística internacional; Jetstar Bridge trabaja en soluciones financieras para facilitar los pagos a proveedores internacionales ante las dificultades cambiarias; mientras que Jetlog Shipping incorpora la importación de vehículos eléctricos. “Hemos dejado de ser solo proveedores de servicios aislados para convertirnos en un socio estratégico integral”, afirmó Peñarrieta.

Una de las apuestas que más destaca dentro de esta nueva etapa es precisamente la electromovilidad. La empresa comenzó con la importación de vehículos eléctricos de alta gama, entre ellos unidades BMW y Deepal, pero la visión apunta mucho más lejos. “Nuestra decisión de incursionar en la importación y comercialización de vehículos eléctricos responde a un compromiso urgente con la realidad nacional y a nuestra visión de futuro”, señaló.

Peñarrieta considera que Bolivia enfrenta una oportunidad para transformar su modelo de movilidad y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Por eso, Jetlog Shipping proyecta ampliar su participación hacia segmentos como el transporte público y, posteriormente, desarrollar infraestructura de carga rápida. “Nuestra visión va mucho más allá del segmento exclusivo”, recalcó. La intención es que la electromovilidad deje de ser una alternativa limitada y pueda convertirse progresivamente en una opción viable para distintos sectores de la población.

El proyecto también representa un cambio en la forma de entender el automóvil y su relación con la energía. “Nuestros planes para los próximos años van mucho más allá de la comercialización de vehículos; nuestra visión central es cambiar el chip tradicional del consumidor boliviano respecto a los automóviles convencionales”, mencionó. La estrategia contempla ampliar la oferta de vehículos eléctricos, impulsar una transición energética y crear la infraestructura necesaria para acompañar el crecimiento de este mercado.

Más allá de cada unidad de negocio, Peñarrieta sostiene que el objetivo es construir una empresa capaz de anticiparse a los cambios y convertir los desafíos del país en oportunidades. “Los negocios y las tecnologías no se detienen, lo que nos exige evolucionar en paralelo con este nuevo orden mundial”, afirmó. Desde esa perspectiva, el crecimiento de Jetstar y del grupo empresarial no se limita a sumar operaciones, sino a encontrar nuevas maneras de responder a las necesidades de Bolivia.

Después de más de una década de trayectoria, aquella empresa que nació en un momento de incertidumbre busca ahora abrir una nueva etapa. Logística, servicios financieros, comercio exterior y electromovilidad forman parte de un mismo proyecto que tiene como eje la adaptación. Y Peñarrieta lo resume en una frase que también funciona como declaración de principios: “Jetstar representa la sinergia, la innovación y la vanguardia en movimiento; una prueba viviente de que con trabajo, constancia y disciplina todo es posible”.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

4 + fifteen =