Hay camisetas que representan mucho más que una selección. La blanca de Alemania, acompañada durante décadas por las tres franjas, se convirtió en una de las imágenes más reconocibles de la historia del fútbol. Pero esa postal está a punto de cambiar. El Mundial de 2026 fue el último gran torneo en el que la selección alemana vistió Adidas, poniendo punto final a una relación que comenzó hace más de siete décadas y que terminará oficialmente el 31 de diciembre de este año. Desde 2027, Nike será el nuevo proveedor de todas las selecciones de la DFB.
La historia comenzó mucho antes de los grandes contratos y del fútbol convertido en una industria global. En el Mundial de 1954, Adidas estuvo vinculada a uno de los momentos fundacionales del fútbol alemán de posguerra: el llamado “Milagro de Berna”. La selección alemana derrotó 3-2 a la entonces poderosa Hungría en una final disputada bajo una intensa lluvia. Las botas con tacos intercambiables desarrolladas por Adi Dassler fueron parte de aquella historia y ayudaron a construir una relación que terminaría acompañando cuatro títulos mundiales de la selección masculina: 1954, 1974, 1990 y 2014.
Con el paso de los años, la camiseta también se convirtió en parte de la identidad visual del equipo. Y pocas quedaron tan grabadas como la de Italia 1990. El blanco tradicional incorporó entonces una franja geométrica con los colores negro, rojo y dorado, en una época marcada además por la reunificación alemana. Años después llegarían otros diseños que quedaron asociados a momentos inolvidables, como la camiseta negra y roja utilizada en Brasil 2014, el torneo en el que Alemania conquistó su cuarto Mundial y protagonizó el histórico 7-1 ante Brasil.
La relación, sin embargo, no estuvo libre de dificultades. Después de los malos resultados de finales de los 90 y comienzos de los 2000, el fútbol alemán atravesó una profunda reestructuración que incluyó un fuerte impulso al desarrollo juvenil. También hubo tensiones comerciales, como la disputa previa al Mundial 2006 por el calzado que utilizarían los futbolistas. Finalmente, la DFB permitió que los jugadores tuvieran libertad para elegir sus botines, mientras Adidas mantuvo la indumentaria oficial.
El último capítulo comenzó a escribirse en marzo de 2024, cuando la DFB anunció que Nike sería su nuevo proveedor a partir de 2027. La decisión sorprendió por la magnitud de la relación con Adidas y generó una fuerte reacción en Alemania. El DFB explicó que el proceso de licitación fue transparente y que Nike presentó “el mejor resultado económico”, además de una propuesta que incluía compromisos con el fútbol amateur y el desarrollo del fútbol femenino.
La discusión rápidamente salió de las canchas y llegó hasta la política alemana. El entonces ministro de Economía y vicecanciller Robert Habeck declaró: “No puedo imaginarme la camiseta alemana sin las tres rayas” y sostuvo que Adidas y los colores negro, rojo y dorado siempre habían estado unidos para él. El ministro de Salud, Karl Lauterbach, calificó la decisión como una “equivocación”, mientras que el primer ministro de Baviera, Markus Söder, la describió como “equivocada, lamentable e incomprensible”.
Pero detrás de la nostalgia también existe una realidad económica. El DFB señaló que representa a millones de futbolistas y a más de 24.000 clubes, y que sus ingresos permiten sostener financieramente a las estructuras del fútbol alemán. La federación explicó que el nuevo contrato contribuirá a mantener ese modelo y que actualmente el DFB y sus asociaciones regionales destinan alrededor de 125 millones de euros al año al fútbol amateur. La cifra exacta del acuerdo con Nike no fue confirmada oficialmente por la federación debido a las cláusulas de confidencialidad, aunque medios alemanes reportaron una cifra cercana a los 100 millones de euros anuales.
Así en el inicio de la Nations League el empate 1-1 ante Países Bajos tuvo un detalle que quedará en la historia, Alemania estrenó la que será su última camiseta de la mano de Adidas. El diseño apuesta por el negro como protagonista y recupera elementos del pasado, como el clásico logo Trefoil y el escudo de la DFB utilizado entre 1978 y 1996. Las líneas doradas que recorren la camiseta esconden pequeños rombos, un homenaje a los más de 24.000 clubes amateurs que sostienen el fútbol alemán.
No es una camiseta más. Es la última página de una relación que comenzó en 1954, el año del histórico “Milagro de Berna”, y que durante más de siete décadas acompañó a la Mannschaft en sus grandes conquistas. Alemania ya la estrenó en cancha y desde el 26 de septiembre estará disponible para los hinchas. Una despedida que, fiel al fútbol, también lleva consigo mucha historia.