Brasil pone en juego el futuro de las bets

October 1, 2026

16 vistas

En Brasil, el fútbol y las apuestas deportivas atraviesan uno de sus momentos de mayor tensión. El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidió poner fin al funcionamiento de las plataformas de apuestas de cuota fija, una medida que alcanza también a los juegos online y que abre un nuevo escenario para una industria que en los últimos años se convirtió en una de las principales fuentes de patrocinio del deporte brasileño.

El presidente Lula firmó el viernes 25 de septiembre la Medida Provisional que prohíbe en territorio brasileño la explotación, oferta, intermediación y publicidad de las llamadas *bets*. La norma alcanza tanto las apuestas sobre eventos deportivos como los juegos online y también afecta las autorizaciones otorgadas por los estados y el Distrito Federal.

La decisión llega después de meses de debate sobre el impacto de las apuestas en el endeudamiento de los brasileños, la salud pública y el funcionamiento del mercado regulado. En paralelo, el Gobierno sostiene que la medida debe estar acompañada por acciones contra las plataformas ilegales. 

Las dimensiones del negocio ayudan a entender el alcance de la decisión. Durante el primer semestre de 2026, las apuestas movilizaron R$ 410.850 millones en Brasil. Hasta julio, el sector había generado alrededor de R$ 8.750 millones en impuestos federales.

Sin embargo, una parte importante del debate se concentra en el impacto económico que las apuestas tienen sobre los hogares. El dato de que 8 de cada 10 familias brasileñas estarían endeudadas en su mayoría por las bets ha servido al Gobierno, que ha utilizado precisamente el endeudamiento y los problemas relacionados con el juego compulsivo como el aumento de suicidios como parte de los argumentos para justificar un cambio de rumbo. 

Lula también ha hablado públicamente de casos de personas afectadas por la ludopatía y ha defendido que el Estado priorice la protección de las familias por encima de la recaudación proveniente de las apuestas. La decisión tiene una consecuencia directa para el fútbol. Las casas de apuestas se convirtieron en protagonistas del mercado de patrocinio deportivo brasileño y llegaron a estar presentes en prácticamente todos los clubes de la primera división.

En 2026, 13 de los 20 clubes de la Série A tienen una casa de apuestas como patrocinador principal. Además, la propia competición lleva el nombre de Brasileirão Betano, mientras que la Copa do Brasil también mantiene una relación comercial con la empresa.

El impacto económico es considerable. Los datos de 2025 muestran que las bets aportaron aproximadamente R$ 1.030 millones a los clubes de la Série A, cerca de un tercio de todos sus ingresos comerciales por patrocinios. En total, los 20 equipos generaron R$ 3.069 millones en ingresos comerciales durante ese año.

Por eso, antes incluso de que la prohibición fuera oficial, los clubes comenzaron a organizarse para defender la continuidad del mercado regulado. Flamengo, Fluminense, Vasco, Botafogo y otros equipos participaron de un movimiento que cuestionó una eventual interrupción abrupta de las operaciones.

Los clubes argumentaron que habían firmado contratos, elaborado presupuestos y realizado inversiones bajo las reglas establecidas por el propio Estado brasileño. Su posición no fue defender las plataformas ilegales, sino mantener un mercado regulado y fiscalizado mientras se endurecen los mecanismos de control y protección al consumidor. Uno de los puntos señalados por los clubes es que el impacto no se limita al primer equipo masculino.

Flamengo sostuvo que una caída abrupta de estos ingresos puede afectar al fútbol profesional, las categorías de formación, el fútbol femenino, los deportes olímpicos y otras áreas que forman parte de la estructura deportiva de las instituciones.

La discusión, entonces, no se limita al espacio que ocupa una marca de apuestas en una camiseta. También involucra contratos de publicidad, derechos comerciales, inversiones y presupuestos que fueron construidos durante los últimos años alrededor de un mercado que el propio país había decidido regular. Los clubes también cuestionaron que una prohibición de las plataformas autorizadas pueda eliminar el hábito de apostar.

Su argumento es que parte de los usuarios podría trasladarse a operadores clandestinos, lo que dificultaría la fiscalización y eliminaría los mecanismos de protección establecidos para las plataformas reguladas. Flamengo, en su posición oficial, sostuvo que fortalecer el mercado ilegal podría significar menos control estatal, menos recursos para el deporte y menos recaudación.

Días antes de la firma de la medida, Lula respondió al argumento de los clubes de que el fútbol brasileño sufriría un fuerte golpe sin el dinero de las bets. Durante un acto en Guarulhos, el presidente recordó que varios de los principales clubes brasileños conquistaron títulos internacionales antes de la expansión de las casas de apuestas.

“El São Paulo fue campeón del mundo tres veces y no tenía bet. El Santos fue campeón del mundo dos veces y no tenía bet. El Grêmio fue campeón del mundo y no tenía bet. El Flamengo fue campeón del mundo y no tenía bet. El Internacional fue campeón del mundo y no tenía bet. Y mi Corinthians fue dos veces campeón del mundo y no tenía bet”.

La medida ya está vigente, pero todavía no representa el cierre definitivo de la discusión. Los sitios y aplicaciones deberán salir de funcionamiento el 6 de octubre, mientras que los usuarios tendrán hasta las 23:59 del 5 de octubre para retirar voluntariamente los saldos disponibles. Para el fútbol brasileño, el desafío será encontrar nuevas fuentes de ingresos en un mercado que durante los últimos años incorporó a las bets como uno de sus principales socios comerciales. El debate recién comienza. 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

two × 3 =