Con apenas ocho selecciones en carrera, el Mundial entró en una de sus etapas más apasionantes. Los cuartos de final reunieron a campeones del mundo, candidatos históricos y selecciones revelación en una instancia donde la presión alcanzó su punto más alto. A estas alturas del torneo, cualquier error podía resultar irreversible y cada partido comenzaba a sentirse como una final anticipada.
En el encuentro que abrió el telón de los cuartos de final, Francia demostró su jerarquía de favorita al vencer 2-0 a Marruecos. El conjunto marroquí saltó al césped con la intención de estirar su histórica campaña, pero se topó contra una estructura gala sumamente disciplinada y contundente en las áreas. Les Bleus se adelantaron en el marcador para manejar los tiempos del partido con total inteligencia, neutralizando por completo el ímpetu defensivo y el contragolpe de los Leones del Atlas; Mbappé y Dembelé fueron los autores de los goles de la victoria.
La acción continuó bajo los reflectores de Inglewood, donde España avanzó a la siguiente ronda tras superar 2-1 a Bélgica en un duelo de alta tensión estratégica. El combinado de Luis de la Fuente se plantó con su habitual protagonismo mediante la posesión del balón, pero tuvo que batallar intensamente frente a unos “Diablos Rojos” que llegaban encendidos tras golear a los anfitriones. Tras adelantarse en la primera mitad con gol de Ruiz, la Furia Roja sufrió el empate parcial de los belgas a través de Ketelaere, lo que obligó a un cierre dramático y con un desgaste físico absoluto. Finalmente, la precisión en los últimos metros inclinó la balanza en favor de los vigentes campeones de Europa, con gol de Merino que llevaba dos minutos en cancha.
La siguiente jornada arrancó con altas dosis de dramatismo en Miami, donde Inglaterra derrotó 2-1 a Noruega en una definición agónica en la prórroga. El equipo nórdico dio el primer golpe de la tarde gracias a un soberbio remate de Andreas Schjelderup que dejó sin opciones a la zaga inglesa en el primer tiempo. Sin embargo, los Tres Leones reaccionaron antes del descanso por intermedio de Jude Bellingham, quien decretó el empate. Tras un segundo tiempo sumamente friccionado y con Erling Haaland completamente neutralizado, el propio Bellingham se vistió de héroe absoluto al marcar el gol de la clasificación en el tiempo extra, desatando la locura británica y terminando con el sueño de la gran revelación del certamen.
Para cerrar la ronda de los ocho mejores, Argentina selló su clasificación a semifinales al vencer 3-1 a Suiza en el tiempo extra tras un extenuante partido en Kansas City. La Albiceleste dominó las acciones en el trámite regular, pero careció de la efectividad necesaria ante un bloque defensivo helvético que se defendió de manera impecable y apostó al contragolpe. Luego de finalizar empatados 1-1 en los 90 minutos, el equipo de Lionel Scaloni impuso sus condiciones físicas y futbolísticas en la prórroga. El capitán Lionel Messi guió la ofensiva para inclinar la balanza de manera definitiva, marcando distancias en el marcador y asegurando la presencia de los campeones defensores en la antesala de la gran final.