Concluida la fase de grupos, el Mundial entró en su etapa más apasionante. Ya no importaban las estadísticas ni el camino recorrido, los dieciseisavos de final marcaron el inicio de una serie de enfrentamientos a todo o nada, donde cada selección debía demostrar por qué seguía en carrera. Para algunos inicia el verdadero Mundial, a partir de ese momento, el sueño de levantar la Copa queda reducido a una simple ecuación: ganar o volver a casa.
El primer duelo fue entre Sudáfrica y el “anfitrión” Canadá que tuvo que salir de casa para este partido, es así que en Los Ángeles y con gol de Eustaquio en el 92 se anotaron en 8vos de manera histórica. La agenda siguió con Brasil y Japón. Un auténtico partidazo donde Brasil evitó el colapso al remontar de forma agónica y vencer por 2-1 a Japón.
Los Samuráis Azules saltaron al césped texano con una valentía tremenda y enmudecieron a la marea amarilla al minuto 29, cuando el mediocampista Kaishū Sano castigó una floja salida defensiva para clavar un sutil derechazo esquinado. El golpe despertó la rebeldía de la Canarinha en el complemento; tras verse frustrados repetidamente por las atajadas milagrosas del arquero Zion Suzuki y un disparo al poste de Vinícius Júnior, el empate llegó finalmente al minuto 56 gracias a un fiero cabezazo de Casemiro tras un centro milimétrico de Gabriel Magalhães. Cuando el partido agonizaba y la prórroga parecía inevitable ante el masivo cerrojo defensivo nipón, apareció la magia definitiva al minuto 90+5; Bruno Guimarães filtró un pase quirúrgico entre líneas para que Gabriel Martinelli definiera con total frialdad a la salida de Suzuki, desatando la locura total en las tribunas y garantizando una sufrida pero valiosa clasificación brasileña a los octavos de final.
Continuando con la adrenalina pura, el Gillette Stadium de Boston fue testigo de la mayor utopía en lo que va del certamen, donde Paraguay dio un golpe futbolístico al eliminar a la tetracampeona Alemania en una dramática tanda de penales por 4-3, luego de batallar y empatar 1-1 en el tiempo reglamentario. La Albirroja de Gustavo Alfaro, fiel a su estilo de entrega incondicional, plantó un esquema táctico sumamente solidario y rompió los pronósticos al minuto 42, cuando el joven delantero Julio Enciso conectó un fiero e histórico cabezazo cruzado tras una asistencia perfecta de Matías Galarza para poner el 1-0.
El gigante europeo asimiló el golpe e igualó las acciones en el complemento, al minuto 54, por intermedio de Kai Havertz, pero el marcador no se volvió a mover ni en los 90 minutos ni en una prórroga de infarto. En la tanda de los penales, la figura del arquero paraguayo Orlando Gill se agigantó de manera colosal al detener los disparos del propio Havertz y de Nick Woltemade; y aunque la tensión subió al máximo con los fallos de Sanabria y Balbuena, Tah mandó su remate a las nubes, dejándole el escenario servido al zaguero José Canale, quien definió con una frialdad mítica ante Manuel Neuer para sellar una clasificación histórica a los octavos de final y desatar la locura en toda la nación sudamericana.
La tónica de los batacazos en los cruces de eliminación directa se trasladó a Filadelfia, escenario de un drama absoluto donde Marruecos firmó otra hazaña histórica al eliminar a los Países Bajos por 3-2 en la tanda de penales, tras un electrizante empate 1-1 en los 120 minutos de juego. Tras un tiempo extra de ida y vuelta donde Bart Verbruggen hizo la atajada del torneo, la definición se mudó a los doce pasos; allí, Bono se vistió de superhéroe al detener el remate decisivo de Crysencio Summerville, permitiendo que Ismael Saibari ejecutara con total frialdad el penal definitivo para meter a los Leones del Atlas en octavos de final.
En una siguiente jornada Francia eliminó a Suecia con contundencia por 3 a 0 con doblete de Kylian Mbappé. Por su parte en Ciudad de México la mística local y la contundencia azteca volvieron a converger de forma letal en el Estadio Azteca, escenario donde México avanzó con total autoridad a los octavos de final tras vencer por 2-0 a un Ecuador irreconocible. El planteamiento agresivo del “Tri” de Javier Aguirre anuló por completo a la escuadra sudamericana, la cual lució inconexa, imprecisa en la entrega y totalmente fuera de partido desde el pitazo inicial.
Empezamos julio con la clasificación de Inglaterra con doblete de Harry Kane sobre República Democrática del Congo. El dramatismo absoluto de las noches de eliminación directa se trasladó a Atlanta, donde Bélgica firmó una remontada de infarto para vencer 3-2 a Senegal, dejando a los africanos con las manos vacías en el último suspiro. El conjunto de los Leones de la Teranga acarició la gloria, sin embargo, la jerarquía de los Diablos Rojos despertó en la última media hora bajo el liderazgo de un imperial Romelu Lukaku, el propio Lukaku se vistió de héroe absoluto al minuto 90+2 al conectar un testazo letal en el área chica que desató la locura belga, sellando el boleto a octavos de final y rompiendo el corazón de una Senegal que tuvo la clasificación en sus manos.
Por su parte, Estados Unidos se anotó en 8vos por la otra llave con goles de Balogún y Tillman. Otra selección que no tuvo problemas más allá de los 90 minutos para avanzar de fase fue España que goleó por 3 a 0 a Austria con un gol de Porro y un doblete de Oyarzabal. Fue entonces que llegó una batalla llena europea llena de emociones: Portugal ante Croacia, el país que cayera significaría el fin de la carrera de algún ídolo, Cristiano o Modric.
El legendario y nostálgico duelo entre Cristiano Ronaldo y Luka Modrić tuvo un duelo de película en Canadá, donde Portugal remontó con el corazón y venció 2-1 a Croacia en el último suspiro. La escuadra ajedrezada pegó primero en el segundo tiempo gracias a una gran definición de Ivan Perišić al minuto 53, desatando los nervios en el banco luso. Sin embargo, la reacción no tardó en llegar, al minuto 68, Cristiano Ronaldo igualó la pizarra de penal, anotando oficialmente su primer gol en instancias de eliminación directa en Mundiales.
Cuando el alargue parecía inminente y tras un concierto de goles anulados por el VAR a los croatas, el ingresado Gonçalo Ramos se vistió de héroe al minuto 94 conectando un imperial cabezazo tras un pase milimétrico de Rafael Leão. Con este agónico triunfo en el tiempo añadido, el “Bicho” avanzó a la siguiente ronda, despidiendo con un respetuoso y eterno abrazo a un gigante como Modrić.
En otra llave, Suiza con goles de Embolo y Ndoye mandó a casa a Argelia; Australia y Egipto definieron el clasificado en penales donde los africanos no fallaron ni un solo tiro, mientras que los australianos sólo acertaron un par.
Por su parte la mística de los campeones defensores y la rebeldía del caballo negro del torneo colisionaron en el Gillette Stadium de Boston, escenario de un partido demasiado épico donde Argentina selló una agónica clasificación al vencer por 3-2 a Cabo Verde. La Albiceleste saltó decidida a imponer condiciones y destrabó el cerrado cerrojo africano al minuto 29 gracias a una genialidad de Lionel Messi, la escuadra caboverdiana asimiló el golpe en el complemento y congeló los ánimos argentinos al minuto 59, cuando Deroy Duarte capitalizó un veloz contragolpe para fusilar las redes del “Dibu” Martínez y decretar un dramático empate 1-1 que mandó el juego al tiempo extra.
La locura absoluta se desató en el tiempo suplementario, donde el combinado de Lionel Scaloni volvió a ponerse en ventaja al minuto 92 gracias a un furioso remate de Lisandro Martínez tras un tiro de esquina. Sin embargo, haciendo gala de un orgullo inquebrantable, Cabo Verde emparejó las acciones por segunda vez al minuto 103 con un zapatazo imposible de Sidny Lopes Cabral al palo más lejano, uno de los mejores goles del torneo. Cuando la tanda de penales parecía inevitable y el drama asfixiaba a las tribunas, la fortuna le sonrió al campeón vigente al minuto 111 sentenciando el extenuante 3-2 definitivo que salvó a Argentina del desastre.
Pocas horas después, el ambiente mutó hacia un ajedrez táctico mucho más pausado y cerebral en el Estadio de Vancouver donde Colombia avanzó con paso firme a los octavos de final tras derrotar por 1-0 a Ghana en un duelo no tan intenso. A diferencia de la pirotecnia ofensiva del partido de Argentina, el conjunto dirigido por Néstor Lorenzo priorizó el equilibrio, congelando la posesión del balón en la mitad de la cancha para anular las veloces transiciones de las Estrellas Negras.
La única e invaluable alegría de la noche llegó al minuto 34 de la primera parte, cuando Luis Díaz fabricó una genialidad individual por la banda izquierda, dejó en el camino a dos defensores y sacó un remate cruzado inatajable para el arquero Lawrence Ati-Zigi. En el complemento, la escuadra cafetera manejó el trámite con total oficio defensivo, haciendo correr los minutos ante un cuadro ghanés que careció de ideas para romper el bloque sudamericano, sellando así un pragmático pero valioso boleto a la ronda de los 16 mejores y completando así los convocados a los 8vos de final.