El último ensayo de Bolivia antes del repechaje fue ante Trinidad y Tobago, en un partido que combinó preparación futbolística con una fuerte carga emocional. Los goles de la selección llegaron a través del capitán Luis Haquin, Fernando Nava y Juan Godoy, reflejando variantes y eficacia en ataque. El público se dio cita en gran número para despedir a los jugadores, generando un ambiente de apoyo total antes del desafío decisivo. Al final del encuentro, una bandera boliviana sobrevoló el estadio desde un helicóptero, mientras la voz oficial lanzaba un mensaje directo: “Nos vemos en el Mundial, ¡Vamos Bolivia!”. Fue más que un amistoso, fue una declaración de ilusión colectiva.
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