Xabier Azkargorta, el conductor de la época gloriosa de Bolivia

junio 14, 2018

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Todos los bolivianos llevan tatuado en la memoria un momento histórico en el fútbol nacional, obviamente es la clasificación a un Mundial, el que disputó en el año 1994 en Estados Unidos. Los diferentes jugadores que lo lograron tienen un espacio ganado en los corazones de todos los bolivianos, de los que vivieron aquel momento y lo pudieron disfrutar como de aquellos que pertenecen a las nuevas generaciones que solo los han visto en videos de archivo, en documentales. Junto con ellos por su puesto está el conductor de aquel sueño, el director técnico, Xabier Azkargorta.

El estratega español no fue bien recibido, su llegada a Bolivia no fue de las mejores, de hecho él mismo recuerda la primera vez que pisó el país de la siguiente manera, “durísima, porque llegué a Bolivia en octubre del 92, era el quinto centenario del descubrimiento de América, ‘otro español que viene a robarnos la plata’; fue muy duro al principio, periodistas que todavía ejercen me dijeron que era un ilustre desconocido, cuando llevaba ocho años entrenando en la primera división de España, claro que en aquellas ocasiones no había ni Wikipedia, ni Google ni nada, era suscribirte a revistas como Kicker, el Gráfico y fui catalogado así, como ilustre desconocido, claro que también habían ilustres ignorantes entonces bueno la recepción al principio fue difícil y dura”.

Y así con varias temporadas encima en su país natal llegó a cambiarlo todo en el país, ya que como él mismo confiesa su adaptación fue más dura para los bolivianos que para el mismo, “A mí no me costó tanto, les costó más a los que estaban a mi alrededor acostumbrarse a una dinámica de trabajo, acostumbrarse a valorarse, a quererse un poco más a sí mismos,  a mejorar el concepto del futbolista, fue lo que más nos tocó trabajar”.

Azkargorta que descubrió su pasión por ser director técnico desde muy joven – “desde que jugaba como profesional, en mis horas libres entrenaba a un equipo de chicos”- complementó su profesión con medicina, “hice medicina para ser mejor entrenador, así como un fotógrafo lo que conoce bien es su cámara, un entrenador lo que tiene que conocer bien es el cuerpo humano y qué mejor manera que ser médico deportólogo, uno sabe que es lo que ocurre en ese cuerpo humano que es lo que uno maneja”.

Fueron dos principales ideas y cimientos que trabajó con sus futbolistas, “considerar al futbolista más persona que futbolista y luego ese concepto de considerar que no se puede ser futbolista a ratos, hay que serlo siempre, no se puede ser periodista a ratos. Ahora soy futbolista, ahora no; ahora entreno, ahora no, mañana ya veré, hay que serlo siempre. Para ser bueno en algo hay que entregarse cien por ciento”.

Es así que con mucho trabajo se logró disputar un Mundial, los recuerdos sin duda son increíbles, “fue una experiencia única, nos trazamos como objetivos ser buenos , no solo ser buenas personas, sino ser buenos jugando, no tener miedo a los escenarios, jugar con cualquiera de tú a tú, fue un objetivo muy bonito ir al Mundial y dar a conocer a Bolivia en el mundo gracias al fútbol y no a golpes de estado cívico militares como era costumbre y al tráfico de drogas, nosotros llevábamos una imagen de mundial, de haber ganado por primera vez a Brasil, todo eso elevó la estima de todos los bolivianos” recuerda el entrenador.

Una de las tantas anécdotas que tuvieron en Estados Unidos el año 94 la protagonizó Vladimir Soria, “Yo al principio tuvo problemas con Vladimir Soria, él que decía que tratábamos mal a los futbolistas, que éramos demasiado exigentes y él un poquito que se borró de la clasificación, sin embargo yo lo seguí vigilando porque seguía jugando muy bien. Hable con él y lo volvimos a reclutar para el Mundial, cuando estábamos en el camarín justo antes del partido inaugural con Alemania vino el veedor de FIFA y había que enseñarle la polera que se iba a poner cada uno, entonces cuando entró algo se le cayó y dijo “I’m sorry” y Soria que estaba cerca entendió Soria y vino con la polera a enseñar su número”.

Entre esas anécdotas Azkargorta confesó ser cabulero, “Yo creía que la cábala era un signo de incultura, hasta que leí un libro sobre Gabriel García Márquez sobre la pava, que decía el que siempre escribía con una flor amarilla en la mesa, no repetía nunca una cuartilla, si se equivocaba la echaba; yo tuve mis cábalas, cuando estábamos en el proceso clasificatorio del 93, del hotel de concentración siempre hacíamos el mismo recorrido con el bus al estadio y una vez una pareja de policías quiso ir por el otro lado y nosotros no le dejamos al chofer que fuera detrás de la policía y seguimos la ruta de siempre. Siempre llevaba la misma ropa para cada partido, a parte de una excelente revista que hacen ustedes, no hace daño a nadie y uno cuando sale bien se acuerda cuando sale mal se olvida”.

Sin dejar de ver el pasado y comparándolo un poco con el presente, Azkargorta ve muchas similitudes en el fútbol boliviano, “Lo veo parecido, porque no había demasiada autoestima y sigue sin haber autoestima porque no hay autoexigencia. Entonces en este momento todo el mundo parece que quiere meterse en el fútbol para sacar algo y hay que meterse en el fútbol para ser mejor en el fútbol ya vendrá si viene. Vuelve a ver buena generación de futbolistas, lo que pasa es que las circunstancias son distintas, en aquel momento, cuando quise trabajar con Etcheverry y Baldivieso me dijeron que no los seleccionara que estaban ya perdidos para el fútbol y yo les dije que me dejaran intentarlo y así como Marco y Julio fueron la base de la clasificación, así pasó con muchos jugadores que estaban no considerados. También fue criticado porque llevé a Ramallo como delantero centro y terminó como goleador de las Eliminatorias, hicimos cambiar de posición a muchos jugadores,  implantamos un sistema de juego que ahora está de moda y que nos criticaban porque eso de jugar con tres centrales y hoy en día multitud de equipos juegan con tres centrales y encima aguantar que nos digan que no estamos actualizados”.

Con toda la experiencia y los logros que lo respaldan su posición sobre la actualidad de la Selección Boliviana es clara y firme, “Yo creo que esté quien esté de Seleccionador hay que apoyarlo, hay un seleccionador elegido por el Presidente de la Federación, sea quien sea, como sea, yo lo apoyo y lo apoyo con total entrega y muchos de los que ahora piden apoyo son los que no dieron apoyo cuando no estuvieron incluso criticaron”.

Asimismo expuso su parecer sobre los futbolistas que para muchos son los nuevos valores del fútbol nacional, “Yo creo que los nuevos jugadores todavía no han aparecido, el ser joven está sobrevalorado, no hay que ser solo joven también hay que ser bueno, uno puede ser veterano y también bueno y uno puede ser joven y no tan bueno, no por su juventud sino por la calidad”.

Fotos: Arturo Orgaz Aramayo

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