Hubo un momento en que el mundo entero se detuvo. Nadie sabía qué ocurriría mañana, y todos tuvimos que volver a lo básico para seguir adelante. La pandemia cambió la vida, el fútbol y cada rutina, y nos enfrentó a desafíos que jamás imaginamos.

Para Cábala, eso significó no poder imprimir la revista como siempre. Las imprentas no funcionaban, los planes tradicionales quedaron suspendidos, pero la esencia de la revista nunca se detuvo. Fueron al menos diez ediciones adaptándonos a nuevas realidades: portadas con jugadores usando barbijo, tal como marcaba la norma mundial, retratando estadios vacíos porque era la única manera de que el balón volviera a rodar, y mostrando partidos sin público hasta que la nueva normalidad regresara.

Este capítulo es un homenaje a la capacidad de reinventarse, a la resiliencia y a mantener la pasión intacta. A pesar de todo, Cábala siguió ahí, mes a mes, fiel a su misión de contar historias, adaptándose, innovando y demostrando que incluso en los momentos más inciertos, la esencia del fútbol y la pasión por compartirlo con los lectores nunca se detuvo.