“Diez años. Cien números. Una vida entera.”
Cuando miro este número 100 entre mis manos, inevitablemente vuelvo a ese primer borrador del 2016. Un archivo sencillo, casi tímido, que contenía más sueños que páginas, más pasión que estructura. Nunca imaginé que aquel impulso de un grupo de amigos —movidos únicamente por el amor al fútbol— se convertiría en un camino que hoy cumple diez años y 100 ediciones. Y sin embargo, aquí estamos: mirando hacia atrás con emoción y hacia adelante con ilusión, como quien sale al campo en una noche decisiva.
CÁBALA nació con una idea tan simple como ambiciosa: crear contenido especializado, con
diseño único y rico en fotografía que no solo informara, sino que perdura en la memoria. Lo
que empezó como un proyecto digital terminó convirtiéndose en una revista física premium, una que la gente colecciona, guarda y atesora. La primera vez que sostuve una edición impresa sentí que habíamos ganado una final. Hoy, sostener esta número 100 se siente como levantar un título
internacional.
A lo largo de estos años, la revista atravesó etapas similares a las de cualquier equipo que quiere competir arriba. Tuvimos partidos brillantes, empates trabajados y goleadas que nos
obligaron a replantear el esquema. La pandemia nos mandó al banco a todos y nos obligó a
pausar la edición impresa. Recordamos bien ese periodo: la incertidumbre, el silencio en las
canchas, la pausa forzada. Pero también recordamos el empuje de nuestros lectores
preguntando constantemente cuándo volveríamos a imprimir. Esa presión positiva nos devolvió al campo con nuevas fuerzas y nos impulsó a seguir innovando, adaptándonos a los cambios y a las nuevas plataformas.
Con cada número crecimos, nos transformamos y sumamos a más personas al equipo:
periodistas, fotógrafos, diseñadores, colaboradores, jugadores, técnicos, dirigentes… todos
aportaron un granito de arena a este sueño que hoy cumple su primera década. CÁBALA se
consolidó como marca, estuvo en partidos históricos, en finales internacionales, en momentos que quedarán para siempre en el álbum del fútbol boliviano e internacional.
A lo largo de esta década también nació uno de nuestros proyectos más especiales: los Premios CÁBALA, que ya celebramos seis ediciones de manera ininterrumpidas y que surgieron con un propósito claro: reconocer a todos los actores de nuestro fútbol, desde los protagonistas que levantan trofeos hasta aquellos que trabajan silenciosamente detrás de escena. Con el paso del tiempo, estos premios se consolidaron hasta convertirse en una cita obligada del calendario futbolero nacional. Hoy son un espacio aspiracional, esperado y respetado por jugadores, cuerpos técnicos, dirigentes, árbitros, periodistas y por toda la comunidad que late al ritmo del balón.
Este número 100 tiene un peso simbólico que va más allá del papel. Es la confirmación de que la constancia, el trabajo, la pasión y el amor al fútbol construyen cosas que perduran. Hemos vivido crisis sociales, cambios de directorios, alegrías inolvidables, noches difíciles y días de celebración. En cada etapa, lo que nos sostuvo fue la convicción de que el fútbol es más que un deporte: es identidad, es cultura, es emoción compartida.
CÁBALA nació para contar historias, para retratar a los protagonistas dentro y fuera de la
cancha, para aportar con calidad y respeto a la narrativa de nuestro fútbol. Hoy, diez años
después, seguimos creyendo que Bolivia puede soñar más alto, que nuestra selección y
nuestros clubes pueden inspirar al país, que el deporte une cuando todo lo demás divide.
Este número 100 es una celebración, sí, pero también un compromiso. Representa nuestra
primera década, pero sobre todo marca el inicio de una nueva etapa. Viene acompañado del proyecto del libro “CÁBALA 100”, nuevos formatos audiovisuales, la expansión digital, CÁBALA Academy y un sueño que permanece intacto: ser un puente entre el fútbol boliviano y todos quienes lo aman.
Quiero agradecer a cada persona que fue parte del TIMAO de CÁBALA en estos diez años. A quienes estuvieron desde el inicio, a los que se sumaron después y a quienes hoy siguen fieles en cada edición. A todas las empresas que confiaron en el proyecto y hoy hacen posible que sigamos creciendo. También a toda nuestra comunidad de lectores, que mes a mes nos dan el mayor premio posible: su tiempo y su confianza.
Cien números después, sigo creyendo con la misma intensidad que el primer día. Sigo
apasionado, sigo ilusionado, sigo mirando este proyecto como un equipo que todavía tiene
mucho por jugar y mucho por ganar.
#CÁBALAes 100…
FIRMA: Fabian Mendoza

“El fútbol que escribimos juntos”
Cuando abro esta edición 100, no puedo evitar volver a mi yo del 2016. Aquella joven periodista que enviaba textos de menos de 300 palabras, con la ilusión temblorosa de quien recién empieza y con el miedo silencioso de no saber si algún día sería parte de algo grande. Mandaba mis notas sin conocer a los directores fundadores, sin imaginar que esas personas se convertirían años después en mi familia.
Nunca pensé que la vida y el fútbol me iban a regalar un sueño tan perfecto y tan inesperado como Cábala. Porque esto fue, desde el primer día, el camino al sueño que siempre tuve. Un espacio donde descubrí mi voz, donde me atreví a crecer y donde aprendí que los sueños no siempre llegan de golpe: a veces llegan edición por edición, página por página, palabra por palabra.
Comencé como periodista. Solo eso. Y para mí ya era muchísimo. Pero Cábala hizo más: me enseñó a confiar en mí cuando aún dudaba, me abrió puertas que jamás pensé empujar, y me permitió convertirme en parte de un proyecto que hoy sostiene gran parte de mi identidad profesional y personal. Por eso quiero agradecer a los socios fundadores por haber creído en mi trabajo desde aquellos primeros textos que escribí sin saber a dónde podían llevarme. Gracias por ver en mí lo que yo todavía no veía. Gracias por acompañarme en el camino que me llevó de colaboradora externa a socia directora.
Hoy tengo el honor de liderar, junto con Fabián Mendoza, un equipo de jóvenes profesionales que han decidido sumar sus sueños a este proyecto. Verlos entregar su energía, su talento y su pasión me confirma que Cábala no es solo una revista; es un hogar para quienes aman el fútbol y quieren contar historias que importan. A ellos, gracias. Gracias por creer en este proyecto y por hacerlo crecer con cada idea, cada foto, cada palabra y cada edición.
En el fútbol, uno de los pilares más importantes es el equipo. Y nosotros siempre conseguimos formar al mejor. Lo decía Azkargorta y lo entendimos desde el primer día: jugar bien implica compromiso con el equipo, ir al encuentro del balón, ser protagonistas, no tener miedo a fallar; hacer lo que sabemos hacer… pero hacerlo.
Eso somos en Cábala. Un equipo que se mueve junto, que celebra junto, que empuja junto. Un equipo que entendió que la magia aparece cuando todos hacen su parte con el corazón puesto adelante.
Porque Cábala no es solo un trabajo. Es la forma tangible del amor que sentimos por el fútbol. Es la pasión que nos despierta ver rodar la pelota, la emoción de llegar a las canchas sin importar el clima, el compromiso de narrar nuestro deporte con respeto y esperanza. Cada página es una prueba de que los bolivianos podemos lograr grandes cosas. Que cuando creemos, insistimos y trabajamos, el sueño se vuelve realidad.
Cien ediciones ininterrumpidas no son un número: son una hazaña. Son noches de cierre, madrugadas llenas de nervios, risas que alivian el cansancio y esa sensación única de ver la revista impresa, todavía tibia, recién salida de la máquina.
Cien ediciones son la evidencia de que la pasión sostenida se convierte en historia.
Hoy celebramos, pero también miramos hacia adelante. Con más ganas, más ideas, más fuerza y, sobre todo, más corazón. Tenemos la certeza de que este camino apenas comienza. Que es momento de seguir creciendo, de seguir soñando, de seguir escribiendo el fútbol que se lee.
Porque Cábala es nuestra cábala. Y queremos que siga siendo la del fútbol boliviano.
FIRMA: Edsy Gisbert
