El rol de la mujer en el ámbito futbolístico no es un tabú, la FIFA le da un papel prioritario desde las reformas de Gianni Infantino ya en 2016 para el fútbol mundial, se habla desde hace una década del enorme potencial del fútbol femenino y es innegable el crecimiento en los últimos años, sin embargo aún no hay tantas mujeres como hombres jugando al fútbol, ni se ofrecen espectáculos de igual calidad o magnitud, tenemos el claro ejemplo de la Selección Femenina Absoluta Boliviana que a 48 horas de disputar la primera fecha de la CONMEBOL Liga de Naciones Femenina contra Ecuador en Villa Ingenio (su casa) recién se hace oficial la información al público, dejando muy pocas opciones de poder alentarlas como corresponde, sin difusión adecuada, sin conocimiento de su preparación silenciosa, comprometida, dedicada.
El fútbol femenino es una realidad del presente y en transformación, sin embargo, está lejos de ser profesional, al menos en el país, si bien para la FIFA es una prioridad, hay mucho más por trabajar, es un diamante en bruto, pero para pulirlo, falta estrategia de planificación, inversión, promoción; se hablaba de respeto, dignidad, igualdad… pero para darle importancia tendríamos que gestionar:
Evolución del nivel de juego de nuestras jugadoras se precisan años con un nivel de fútbol femenino más notable, se precisa cantera, formación, categorías inferiores femeninas. Crecimiento de la asistencia de espectadores empezando por campeonatos de la primera división, la Liga, la VERDE, promover sus actividades, en el mundo la última década podemos comprobar cómo la asistencia de público a los estadios ha ido en considerable aumento, llegando a superar los 10.000 espectadores, lo que va de la mano de Patrocinios son varios los ejemplos de cómo se han sumado al fútbol femenino marcas globales apostado con firmeza por las féminas en una relación win-win, en la que gana la marca y ganan las chicas. Apoyo de las Federaciones Locales e Internacionales es tan importante el apoyo e interés real que la repercusión para el fútbol femenino boliviano depende del impulso y el impacto positivo que puedan estas entidades brindar en la difusión, en la incorporación de mujeres en puestos directivos, en la dotación de las importantes partidas presupuestarias al desarrollo de las competiciones femeninas, del verdadero desarrollo del fútbol base femenino, de la implementación de programas de liderazgo femenino, en la formación de entrenadoras, árbitras, etc. Continuar con la estrategia de profesionalización y estructuración del fútbol femenino, la consolidación de fútbol base, el fomentar la formación universitaria y profesional de las jugadoras, poder dar a conocer las virtudes del fútbol femenino entre todos los stakeholders de la industria del fútbol, conseguir el apoyo de los clubes masculinos y formar sinergias.
Por último, si bien es cierto que en pleno siglo XXI cualquier asunto de igualdad de género debería ser una mera anécdota, no es menos cierto que la realidad es otra y que las jugadoras y la mujeres de la industria del fútbol somos las que debemos luchar por la normalización del fútbol femenino y por tratar de llevar al fútbol femenino al siguiente nivel, siempre desde la merecimiento, la capacidad, el talento, el trabajo, los resultados y no por imposición social o presión mediática.