La Federación Boliviana de Fútbol vivió una jornada histórica con la presencia en el país de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y Alejandro Domínguez, titular de la CONMEBOL. Ambas máximas autoridades del fútbol mundial llegaron a Bolivia para participar en la inauguración de la primera fase de la Casa de la Verde, un proyecto que busca convertirse en el centro de alto rendimiento y desarrollo integral de las selecciones nacionales.
El acto coincidió con la celebración por los 100 años de la Federación Boliviana de Fútbol, fundada el 12 de septiembre de 1925, una fecha que marcó el inicio de una historia llena de desafíos, evolución y orgullo deportivo. Aunque el aniversario se cumplió semanas atrás, la FBF decidió realizar un homenaje especial a sus leyendas y figuras más emblemáticas, reuniendo a generaciones que escribieron las páginas más recordadas del fútbol boliviano.
La ceremonia contó con una atmósfera de emoción y reconocimiento, y tuvo como gran anfitrión a Fernando Costa, presidente de la FBF, quien encabezó los actos oficiales y destacó la importancia de este momento para el futuro del fútbol nacional. Con la presencia de Infantino y Domínguez, Bolivia se colocó en el mapa del fútbol mundial en una jornada que combinó historia, gratitud y proyección hacia un nuevo siglo de sueños deportivos.
Durante la ceremonia, el presidente de CONMEBOL, Alejandro Domínguez, aprovechó su discurso para lanzar un reto tangible. Confirmó que la final única de la Copa Sudamericana 2027 se disputará en Santa Cruz de la Sierra, en lo que representa un verdadero hito para el fútbol boliviano. Esta decisión no solo implica un gran evento deportivo para Bolivia, sino también un voto de confianza hacia su infraestructura y capacidad organizativa que esta gestión no se pudo concretar.
Por su parte, Gianni Infantino, presidente de FIFA, extendió la ambición aún más lejos: anunció “vamos a traer un Mundial aquí” a Bolivia, sin especificar aún la categoría. Esta declaración generó una ola de ilusión en el país y marca un antes y después en cuanto a las aspiraciones internacionales de la federación.
La inauguración de la primera fase de la Casa de la Verde, impulsada por la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), se presentó como un símbolo de proyección al futuro. En el acto se destacó que el complejo albergará un centro de alto rendimiento, con canchas, laboratorios de entrenamiento y hospedaje para las distintas generaciones de la “Verde”. Este impulso busca nivelar al fútbol boliviano con estándares internacionales y servir como plataforma de formación para las selecciones nacionales.
En ese marco, Domínguez también lanzó una frase que rápidamente se volvió viral: “Que se atajen los africanos”, al referirse al repechaje mundialista en el que participará Bolivia. Más allá del tono provocador, tuvo en tono cálido y dirigida al representante de la Confederación Africana de Fútbol que llegó a la celebración con la delegación de FIFA; la frase deja claro que el objetivo de la Confederación y de sus miembros internacionales es ubicar a Bolivia como protagonista en el escenario global del fútbol.
En el plano local, el presidente de la FBF, Fernando Costa, asumió el rol de anfitrión de lujo. Bajo su conducción se organizó la ceremonia, que reunió a futbolistas emblemáticos, dirigentes y medios internacionales, y permitió que Bolivia volviera a tener la mirada del mundo futbolístico fijada en ella. Costa resaltó la unidad institucional y la madurez de la federación como elementos clave para este nuevo ciclo. Justamente fue felicitado por Dominguez por transformar una Federación desunida y en crisis en una FBF unida hacia un mismo objetivo, hacer crecer el fútbol boliviano.
El significado de todo esto excede lo meramente simbólico: al instalar la Casa de la Verde, recibir esta clase de anuncios –final de Sudamericana en 2027, aspiración a un Mundial– y contar con autoridades de la FIFA y Conmebol presentes, Bolivia hace una apuesta clara por el desarrollo del fútbol. Ya no es solamente festejar un centenario, sino lanzar un proyecto de largo plazo. Este momento podría marcar el inicio de una nueva era en la que la nuestra Verde aspire a competir con mayor amplitud, tanto en eliminatorias como en grandes torneos internacionales.
Más que una celebración, fue un reencuentro con la historia y una promesa hacia el futuro. Entre homenajes, sueños y compromisos, el fútbol boliviano celebró su primer siglo mirando hacia adelante, con una nueva casa, el respaldo del mundo y la esperanza de que lo mejor todavía está por jugarse.