Damián Batallini: esfuerzo, adaptación y corazón

October 31, 2025

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El fútbol suele premiar la constancia y el carácter, y en pocos jugadores eso se nota tanto como en Damián Batallini. Desde su llegada a Bolívar, el argentino conquistó rápidamente a la hinchada celeste con su entrega, sacrificio y compromiso, especialmente en los partidos internacionales, donde su despliegue y actitud lo convirtieron en una de las figuras destacadas de la Copa Sudamericana. Hoy, ya sin competencia internacional por delante, el extremo se enfoca en los torneos locales, decidido a cerrar el año con un título para la Academia.

“Yo arranqué cuando era muy chiquito en River Plate donde estuve un año, después pasé a Argentinos Juniors y ahí hice toda mis inferiores, debuté en ese club. Después tuve un paso por México, Argentina y ahora acá en Bolivia”, recordó el jugador, repasando con serenidad el camino que lo llevó hasta la cima del fútbol boliviano.

Su historia, sin embargo, empieza mucho antes. El fútbol no fue una casualidad, sino una herencia familiar. “Tengo hermanos, mi papá, mi abuelo, todos jugaron al fútbol; así que vengo de una familia futbolera, crecí con la pelota y es algo que desde muy chiquito lo hice y siempre fue mi pasión”, explicó Batallini. Desde ese entorno, el niño que soñaba con debutar en primera convirtió su pasión en destino: “Siempre lo anhelé, obviamente cumplí mi sueño de debutar como profesional y hoy vivir de esto que es lo más lindo”, agregó.

Su debut llegó temprano, con apenas 18 años, y fue el punto de partida de una carrera forjada en base a trabajo y disciplina. “Fue en Argentinos Juniors contra el Club Atlético Tigres, que fue algo soñado a los 18 años. Justo ese año hice mi primera pretemporada, también pude debutar y fue el día más feliz de mi vida porque fue el esfuerzo de toda mi familia que hicimos durante muchos años para llegar a ese momento”, declaró el argentino.

La familia, de hecho, es un pilar constante en su vida y en su motivación diaria. “La verdad que mucho, mis viejos y mis hermanos me acompañaron en todo el proceso, yo soy el más chico de la familia y siempre tuve ese apoyo con ellos. Hoy en día mi motor es mi hijo que lo tengo en Argentina y eso es un poco el día a día, que todo lo que hago es por él y mis viejos”, afirmó con emoción.

Batallini creció como futbolista en Argentinos Juniors, el club que lo formó y donde se consolidó como un jugador versátil. “Depende del entrenador, a veces me ha pedido jugar de volante, normalmente siempre fui extremo, pero lo he hecho también en el medio campo que también me siento cómodo”, explicó. Hoy, en Bolívar, mantiene su posición preferida. “Hoy juego de extremo por fuera, normalmente donde mejor me siento y más cómodo y donde más lo hice también”, detalló.

Su llegada al fútbol boliviano fue una sorpresa incluso para él, aunque el salto le permitió reencontrarse con la competencia internacional que tanto disfrutaba. “La verdad no lo imaginaba. Sí conocía a Bolívar internacionalmente, la verdad que es un club muy grande. Cuando me llamaron no lo dudé por ese lado, sabía que jugaba Copa internacional, tenía amigos en el club como Lanzillota y Torrén que jugaron conmigo y la verdad que hablé con ellos antes de venir y me dijeron cosas muy positivas y eso fue la decisión de venir para acá”, contó.

El argentino se adaptó con rapidez al ritmo del equipo y al entorno competitivo de Bolívar, aunque reconoce que la altura fue un desafío. “El equipo en general, el centro de entrenamiento es muy bueno, creo que Bolívar está un paso arriba de todos los clubes acá en Bolivia. En Argentina la mayoría está como Bolívar, así que en eso me acostumbré. Después la ciudad fui conociendo, la altura me costó mucho al principio, creo que me estoy acostumbrando mucho más. Pero bueno, de a poquito voy conociendo lugares. Mucho tiempo tampoco tenemos, pero en lo que podemos tratamos de ir conociendo e ir viendo varios lugares de la ciudad”, relató.

En sus primeras semanas, las diferencias culturales también fueron un reto. “Al principio un poco pesada, acostumbrándome a todo: a la altura, a la comida, a la cultura. Obviamente que es todo nuevo para mí y mi familia, así que tratamos de disfrutarlo”, confesó. Hoy, la adaptación parece completa, y el cariño de la hinchada hizo el resto.

Acostumbrado a competir en torneos internacionales, Batallini valora lo que Bolívar representa para el país en ese contexto. “Fue con Argentinos Juniors en Copa Sudamericana que jugamos en Brasil. Argentinos normalmente jugamos Copa y es algo a lo que me acostumbré y eso es bueno. Luego salí a México a jugar la Concacaf en Estados Unidos”, contó sus primeros pasos por torneos continentales. En Bolivia, revivió esas emociones al disputar la Copa Sudamericana, donde fue una de las figuras. “La verdad que bien, era uno de los motivos para venir a Bolivia. Nos quedamos cortos con el partido con Mineiro, que no pudimos ganarlo o tratar de pasar de fase, pero creo que lo hicimos muy bien. Representamos muy bien a Bolívar y a Bolivia mismo, porque creo que Bolívar es de los pocos equipos del país que compite internacionalmente y lo hace muy bien, y eso era algo positivo para mí y mi carrera”, explicó.

El recuerdo de aquel partido todavía lo motiva, más aún viendo a Atlético Mineiro como finalista de la Copa Sudamericana, “Justo estaba viendo el partido y obviamente tiene jugadores de jerarquía, pero bueno, ahí uno se pone a pensar que le jugamos de igual a igual, que tampoco merecimos no pasar. Entonces te queda un poquito ese pinchazo de decir que podés haber estado vos, pero son cosas del fútbol. Creo que para el próximo año, si Dios quiere, vamos a competir mejor”, reflexionó el jugador.

A lo largo de su carrera, Batallini también atravesó momentos difíciles, especialmente en sus inicios. “La mayoría de los jugadores tenemos altibajos y he tenido algunos. Cuando estaba en inferiores tuve dos operaciones de rodilla de muy chico, entonces eso fue uno de los motivos, pero siempre tuve presente que es mi pasión, que es lo que mejor me sale, que es lo que siento. Esos bajones son normales, pero de dejar el fútbol creo que no tuve un momento de decir que de esto no voy a vivir, porque es mi pasión y lo que más me gusta”, aseguró con madurez.

Hoy, consolidado como profesional, el jugador también se permite hablar de sus cábalas, sueños y momentos favoritos. “Me gusta mucho el estadio de Boca, es un estadio que parece un teatro porque tiene las gradas para arriba, es muy comprimido, la gente se siente mucho. Creo que es de los estadios donde a todos los futbolistas les gustaría jugar por toda esa pasión que tiene el hincha. Es el estadio en el que más presión tuve”, comentó.

Sobre sus festejos, explicó que tiene un gesto especial. “Sí, normalmente hago la bicerita que es en busca de mi familia, que lo hago siempre, y la L de León que es mi hijo”, contó.

A lo largo de su carrera, ha tenido goles importantes, pero hay uno que guarda con especial cariño. “Tengo muchos, he hecho goles en el ascenso de Argentinos Juniors cuando ascendimos. Ese creo que fue el gol que más grité en mi vida porque había debutado y ese año descendimos a la B Nacional, y al otro año poder ascender con el club que me dio todo fue algo muy lindo”, recordó.

El extremo también habló de sus metas y sueños personales. “Tengo muchos sueños por cumplir. Jugar en Europa es uno de mis sueños. Siempre tuve el sueño, como todos los argentinos, de vestir la celeste y blanca, pero obviamente sabemos que es lejano, que no es fácil. Pero esos sueños siempre están ahí guardaditos por si el día de mañana te llega a tocar”, confesó.

Entre sus cábalas y amuletos, hay objetos que lo acompañan siempre. “Llevo un rosario que tengo ahí, que siempre lo tengo. Si no lo tengo ahí, se lo mando a mi novia o a un familiar a buscarlo para que lo tenga conmigo porque para mí es importante, y también una foto de mi hijo que siempre la llevo a todos lados”, reveló.

En el cierre, Batallini mira hacia adelante con ambición y compromiso, enfocado en los desafíos locales que aún quedan por delante y se ve en diciembre: “Campeonando, vamos por eso. Creo que tenemos equipo, plantel para lograrlo, vamos por buen camino y ojalá que si fueran las dos copas sería algo hermoso, pero bueno, si no, una de las dos sería muy lindo”, concluyó.

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