Carlos Lampe volvió a demostrar por qué es un ícono de la Selección Boliviana. En 2025, mantuvo el arco en cero en varios encuentros y no recibió goles de local, destacándose como un muro imbatible ante rivales de alto nivel como Brasil. Aunque no portó el cintillo de capitán, su liderazgo se hizo sentir en cada acción dentro y fuera del campo, guiando a sus compañeros con experiencia y autoridad.
Esta Eliminatoria fue especial para Lampe, marcada por la superación y la resiliencia. Hace un año sufrió una dura lesión ante Chile cuando Bolivia rompió una racha de más de 30 años sin ganar de visitante, y volvió un año después, totalmente recuperado, nuevamente frente a Chile, demostrando carácter, sacrificio y compromiso. Su regreso no solo fortaleció la defensa, sino que inspiró a toda una generación a creer en que nada detiene a quienes luchan con el corazón y demuestran su profesionalismo en todo momento.