Bolivia consiguió lo que parecía casi imposible: asegurarse un puesto en el repechaje intercontinental para el Mundial 2026 tras vencer por 1-0 a Brasil en El Alto. Ahora, la Verde se prepara para un camino difícil que definirá sus últimas esperanzas mundialistas.
El nuevo formato del repechaje cambia el tradicional duelo entre países para pasar a un mini torneo en México. Seis selecciones de distintas confederaciones disputarán dos plazas al Mundial mediante semifinales y finales, todo a partido único, las semifinales enfrentarán a los cuatro equipos peor rankeados, mientras que los dos mejor posicionados esperarán en la “final” de su llave.
Bolivia, que actualmente ocupa el puesto 77 en el ranking FIFA, muy probablemente deberá disputar primero una semifinal. Si avanza, se medirá a un rival de mayor ranking en la final de su llave. Todos los partidos de esta instancia se jugarán entre el 23 y el 31 de marzo de 2026 en México, con sedes previstas en Monterrey y Guadalajara.
Lograr el repechaje ya es un hito histórico para Bolivia después de 32 años sin tener esa opción. Pero el camino es estrecho: solo dos de los seis equipos lograrán el pase.
El hecho de tener que jugar semifinal lo obliga a superar al menos un equipo en condiciones similares, y luego superar un rival con mejor ranking.
Además, los rivales que participarán serán los representantes de Concacaf (dos equipos), Asia, África y Oceanía (Nueva Caledonia ya está confirmado).
Para Bolivia, esto no es solo un repechaje: es la posibilidad de escribir una nueva página en su historia futbolística. Si bien las estadísticas no la colocan como favorita, el fútbol muchas veces premia la voluntad, el coraje y la unidad. Cada entrenamiento, cada sacrificio, cada grito de hinchada puede hacer la diferencia. Si la selección sale a proponer, con carácter firme y corazón, puede sorprender. En marzo de 2026, cuando suene el pitazo inicial, que esos jugadores no sientan que van resignados: que sepan que llevan consigo la esperanza de un país entero. Y que cada pase, cada marca, cada disparo al arco, sea con la certeza de que sí se puede lograr.