Gianluigi Donnarumma fue el gran héroe del París Saint-Germain en su histórica conquista de la Champions League, siendo uno de los pilares en la fase decisiva del torneo y merecedor del reconocimiento como mejor portero de la competición.
Donnarumma se ha destacado siempre por su combinación de reflejos, seguridad bajo los palos y gran capacidad para salir jugando desde atrás, cualidades que lo han convertido en uno de los porteros más completos de su generación. Su altura y envergadura le permiten dominar el área en situaciones de balón parado, mientras que su lectura del juego lo hace muy eficiente en anticipaciones y coberturas de línea defensiva.
Desde muy joven, Donnarumma mostró un talento excepcional: comenzó en la academia del Club Napoli en Castellammare di Stabia y en 2013, con apenas 14 años, fue fichado por el AC Milan por unos 250 mil euros. Debutó en la Serie A a los 16 años y 242 días, convirtiéndose en uno de los porteros más jóvenes de la historia del torneo. Rápidamente se consolidó como el arquero titular de Milán, destacándose en el derbi ante el Inter y ganando la Supercopa italiana en 2016, incluso brillando en penales. También fue el guardameta más joven en debutar con la selección absoluta de Italia, a los 17 años, y se consagró en la Eurocopa 2020 como Jugador del Torneo tras sus atajadas decisivas en tandas de penales.