La medicina deportiva en Bolivia tiene un nombre que se ha convertido en sinónimo de innovación, perseverancia y compromiso: Dra. Jessica Córdova. Desde hace más de una década, abrió un camino que no existía, introdujo tratamientos revolucionarios en el país y se ganó un lugar en un ámbito dominado por hombres. Hoy, es considerada una de las médicas más influyentes en el deporte nacional, al frente de MEDs Bolivia, el centro donde entrenan, se recuperan y se forman muchos de los principales atletas del país.
Su historia comienza desde la niñez, cuando descubrió una pasión que sería el motor de su vida: la medicina. “Desde niña sentía una fascinación por sanar y entender cómo funciona el cuerpo humano. La medicina apareció como vocación, mezcla de curiosidad y un profundo deseo de ayudar a los demás”, recuerda. Sin embargo, el camino que eligió no fue cualquiera: la medicina deportiva, un campo donde la ciencia se cruza con la pasión por el rendimiento humano y donde cada avance significa no sólo curar, sino también devolver la confianza y la posibilidad de volver a competir.
En un país donde la presencia femenina en el deporte, y mucho más en la medicina deportiva, era casi inexistente, Córdova se convirtió en la primera mujer en ocupar un rol médico dentro del deporte profesional boliviano. Fue un desafío enorme, lleno de prejuicios y barreras, pero que se transformó en oportunidad. “Convertirme en la primera mujer médico en el deporte boliviano significó abrir una puerta que antes parecía cerrada, no solo para mí, sino para todas las mujeres que sueñan con ocupar espacios de liderazgo en el deporte y en la medicina”, afirma con convicción.
Su voz y su ejemplo hablan de perseverancia. Más de diez años después de aquella primera experiencia, se ha consolidado como una líder natural en el ámbito deportivo, convencida de que el talento y la disciplina no tienen género. A la par, también cumple un rol inspirador en su propia familia: “Soy mamá de dos niñas, y sé que se enseña más con el ejemplo que con las palabras”.
Pero lo que realmente la distingue en el ámbito médico no es solo haber roto barreras, sino su visión de futuro. La Dra. Córdova fue pionera en introducir en Bolivia terapias innovadoras como el ozono y la terapia celular, técnicas que en ese momento eran desconocidas y que incluso generaban escepticismo. Para ella, arriesgarse era la única forma de transformar realidades. “Me motivó la convicción de que la medicina del deporte necesitaba evolucionar. Aposté por alternativas diferentes porque veía en ellas la oportunidad de ofrecer herramientas que no solo curan, sino que potencian el rendimiento deportivo”, explica.
Lo que en un inicio parecía una apuesta arriesgada, hoy se ha convertido en parte del estándar de tratamiento en el deporte nacional. Muchos clubes, selecciones y deportistas confían en estas técnicas como parte esencial de sus procesos de recuperación y preparación. “Ver que esa semilla de innovación creció y ahora forma parte del camino de tantos deportistas me llena de orgullo y gratitud”, sostiene. Sin embargo, lejos de reclamar un mérito individual, siempre habla de un triunfo compartido: “No lo veo como un logro personal, sino de equipo”.
Ese espíritu colectivo también se refleja en el impacto de MEDs Bolivia, el emprendimiento que fundó y que hoy es referencia en el país. Allí trabajan médicos, fisioterapeutas, nutricionistas y especialistas que acompañan a atletas de diversas disciplinas. Lo que comenzó como un proyecto innovador es ahora un centro multidisciplinario que ha puesto a Bolivia en el mapa de la medicina deportiva sudamericana.
A lo largo de su carrera, la Dra. Córdova ha acompañado a la selección nacional de fútbol, tanto masculina como femenina, además de trabajar con los principales clubes profesionales del país. Pero, para ella, lo más valioso no son solo los nombres grandes, sino los procesos que permiten que jóvenes atletas logren llegar más lejos. Actualmente, MEDs Bolivia impulsa un programa de 37 becarios en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, quienes ya están obteniendo medallas de oro en distintas disciplinas. “Esa es la mejor recompensa: ver cómo nuestros atletas brillan y logran sus objetivos gracias a un acompañamiento adecuado”, asegura.
Cuando se le pregunta por el mayor orgullo de su trayectoria, no duda: lo que la llena de satisfacción no son los títulos personales, sino haber logrado transformar el panorama de la medicina deportiva en Bolivia. Haber abierto un camino que parecía imposible, consolidado un espacio para las mujeres en el deporte, y sembrado innovación en un país que necesitaba dar un salto en esta área.
Hoy, su mirada sigue puesta en el futuro. “Siempre habrá un más allá que alcanzar”, dice con firmeza. Y es esa convicción la que la mantiene en movimiento, buscando nuevas formas de mejorar la preparación y recuperación de los atletas bolivianos. Porque si algo define a la Dra. Jessica Córdova, es la certeza de que la ciencia y la pasión son las dos caras de una misma moneda, y que con ambas se puede cambiar la historia del deporte nacional.