Moisés Villarroel, símbolo de juventud en el nuevo proceso

octubre 22, 2018

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Con el paso del Mundial de Rusia 2018 todos los países comienzan a ver su futuro, el camino de cuatro años que deben emprender para poder anotar sus nombres en la nueva cita mundialista. Bolivia justamente se encuentra iniciando un nuevo proceso, con un nuevo Presidente en la Federación como César Salinas, un nuevo cuerpo técnico encabezado por César Farías y un nuevo grupo de jugadores que irán creciendo y madurando durante este proceso hasta el 2022.

Moisés Villarroel es uno de los jóvenes talentos que Bolivia empieza a trabajar para que llegue de la mejor manera a encarar el inicio de las Eliminatorias y por supuesto el 2019 la Copa América de Brasil. El trabajo ha comenzado de la mejor manera, aprovechando todas las fechas FIFA disponibles para que el equipo se vaya conociendo, para que se prueben alternativas y para que los futbolistas tengan el roce internacional que necesitan para encarar las más altas competencias internacionales.

Villarroel es volante mixto y es parte del grupo de jugadores que en el último Sudamericano Sub 20 con poca preparación pero con mucho amor propio dieron de que hablar internacionalmente quedando fuera por diferencia de gol. Junto con Luis Haquin, Rubén Cordano, Henry Vaca, Bruno Miranda se han ido ganando a base de mucho esfuerzo y dedicación un lugar en los equipos profesionales a pesar de su corta edad, algo que no ha sido para nada fácil ya que dependen mucho de los gustos de los entrenadores que tienen en sus respectivos clubes.

“Dificilísimo, cuesta, la he sufrido en Bolívar, ahora gracias a Dios estoy teniendo más minutos pero es con trabajo, se trata de no quedarse nunca, uno nunca sabe cuándo se le va a dar la oportunidad y cuando toca uno no tiene que desaprovecharla porque si no uno de nuevo se queda estancado. A algunos entrenadores no les gusta jugar con jóvenes, el joven que entre a la cancha tiene que responder para que pueda ser tomado en cuenta” relata Moisés que luchó para no desanimarse ante la poca falta de oportunidad que se les da a los jóvenes.

Tal como cuando era niño y empezó su carrera, su familia, desde sus padres hasta sus abuelos, son el pilar fundamental de todo lo que es y lo que quiere llegar a ser, “es importantísimo para cada niño ya sea en el fútbol o en cualquier deporte el apoyo de la familia, ya sea de los padres, tíos o abuelos, yo lo tuve de todos, desde mis padres hasta mis abuelos que también me llevaban a entrenar, es gracias a ellos que estoy acá y todo lo que hago es para ellos”.

Inició entrenando y jugando en el Barrio Santa Rosita de Santa Cruz, luego pasó a Real Santa Cruz para luego llegar a Blooming donde realizó todas las divisiones inferiores hasta llegar a primera, “debuté cuando tenía catorce años con Clausen en Blooming, fue el último partido de un campeonato ante Petrolero en Villamontes, entré a los 40 del primer tiempo estaba nervioso porque debuté muy niño” recuerda.

Uno de sus sueños es jugar fuera del país, aunque ya tuvo una experiencia, circunstancias lejanas a él impidieron que todo se concrete, por lo que trabaja día a día para poder ser legionario, “Tuve la posibilidad de salir a Chile pero por temas de papeles porque era menor de edad no me pude quedar, uno sueña en salir a cualquier país y mejor si es un equipo conocido”, aquel viaje lo ayudó a madurar bastante, los consejos de jugadores experimentados lo ayudaron, “en Chile estuve con jugadores de la Selección de ese país, jugadores de la Selección uruguaya que me ayudaron a aprender bastante, dentro y fuera de la cancha, Matías Corujo, Pereira de Uruguay, Herrera de Chile siempre me aconsejaban en los entrenamientos. Tras llegar los uruguayos el primer día se pusieron a mi disposición porque me vieron solo, en los entrenamientos me indicaron muchas cosas que me ayudaron” cuenta el joven jugador.

Su mayor sueño es pisar una cancha en un Mundial  sin importar cual, es una meta que comparte con sus amigos, “hay que seguir así porque estamos comenzando, no hay que conformarse con poco y lo hemos hablado con los chicos del Sub 20, lo que queremos es cambiar el fútbol, llegar a algo grande y que se pueda hacer historia” en este camino han encontrado un aliado, el nuevo entrenador de la Selección César Farías, “La cosa va bien, el trabajo se va encaminando de a poco, hay muchos jugadores buenos desde mi categoría hasta menores, ahora con Farías se ve que hay cambios en las listas, hay muchos jóvenes, es un proceso largo y hay que ir de a poco, Farías lo va hacer muy bien. El profe piensa en Qatar 2022, está en cada uno de los que estamos siendo convocados pensar en eso, trabajarlo y merecerlo y yo creo que Bolivia en esta próxima eliminatoria puede dar de qué hablar”.

Moisés fue convocado como jugador invitado para el trabajo previo de la Selección con miras a la Copa América de Chile en 2015, en las últimas fechas FIFA también ha sido llamado, aún no le ha tocado debutar, espera con ansias ese gran momento y por eso aprovecha de la mejor manera cada oportunidad que se le presenta ya que es consciente de que la Verde ha iniciado un nuevo camino y de que es su turno, como el de sus compañeros y amigos de ser la realidad que necesita Bolivia para acabar con la sequía de logros a nivel internacional, “Sentimos que inició un nuevo proceso, eso nos transmite el profesor César Farías, cambiar la mentalidad de nosotros y de todos los bolivianos porque si se puede, porque hay las herramientas y podemos lograrlo, hay jugadores de buen nivel aquí y de a poco van a ir saliendo, lo de Lampe es un paso enorme para el fútbol boliviano”.

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