Carcelen, un guerrero en busca de gloria

marzo 21, 2018

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El ecuatoriano Edison Carcelen es uno de los refuerzos que contrató este año el club The Strongest quien tiene los objetivos claros de conseguir el título nacional además de hacer una buena Copa Libertadores. Siempre quiso ser futbolista y ahora vive su sueño en busca de poder festejar su primer título nacional, en la que también es su primera experiencia fuera de su país natal.

El fútbol estuvo presente siempre en la vida de Carcelen quien desde pequeño se dio formas para llegar a ser un jugador profesional “jugaba en una cancha de tierra, vengo de un pueblo muy humilde, fui formándome poco a poco, entre los nueve y diez años me fui a formar a la escuela de Agustín Delgado, muy contento de estar ahí, me enseñaron mucho, valores y modales, estuve como cuatro a cinco años jugué desde la categoría Sub 10 hasta la sub 14” recuerda sus inicios, pero mucho antes el fútbol que conocía era “ con arcos de piedra, jugábamos descalzos con mis amigos”.

Edison nació en un pueblo que se encuentra a tres horas de la capital de Ecuador, Quito, los primeros partidos que jugó en el fútbol formativo fueron en los predios del club Liga Deportiva Universitaria de Quito, club que más adelante lo fichó para su plantel estelar.

Y en ese camino que transitó hasta llegar a ser un jugador profesional su madre intentó hacerlo cambiar de rumbo, “mi mamá me alejó un poco del fútbol, me obligó a estudiar yo me escapaba para entrenar con Sociedad Deportiva Aucas, ahí mi mamá se resignó a que vaya a estudiar, yo seguí jugando”.

En busca de su lugar ideal en la cancha, inició siendo arquero, “era un equipo de fútbol sala del Aucas, el equipo no tenía muchos jugadores, de director técnico estaba un familiar mío, me fui a probar y me dijo que como arquero iba a servir, me dio los guantes, llegamos a un coliseo y lo hice de la mejor manera, pero viendo mi físico, dije ‘yo no quiero ser un arquero’, yo quiero ser un defensa que nadie pase” fue entonces cuando Carcelen se identificó como defensor central.

Hasta los 18 años fue parte del club Cuniburo de la ciudad de Cayambe, entonces el entrenador uruguayo Juan Ramón Silva lo recibe en el club Sociedad Deportiva Aucas, su primer partido, una experiencia extraordinaria e inolvidable en su vida, “muy emocionado después de haber jugado en tierra, descalzo, ponerme los primeros zapatos de fútbol que me regaló un tío que siempre me decía tú tienes que ser futbolista, cuando fue mi primer partido ganamos y se lo dedique a él”.

Es en Aucas el año 2015, donde conoce al entrenador que marcó su carrera, Carlos Ischia, “llegó al equipo, le gustó mi trabajo y yo era titular en el plantel, Aucas no es un equipo muy grande pero las primeras semanas estuvimos en el primer lugar, ese torneo terminamos sextos y llegamos a clasificar de manera histórica a la Copa Sudamericana”. Edison es agradecido con el entrenador argentino, “por creer en mí, por darme la oportunidad de seguir jugando en primera división de Ecuador y por haberme traído al Tigre”.

Carcelen también ha aprendido a superar momentos complicados en el mundo del fútbol como es descender “el 2016 el equipo (Aucas) bajó los brazos, bajamos de nuevo a la B” pero en ese momento llegó una buena noticia, uno de los equipos más importantes de su país, lo llamó para contratarlo, Liga Deportiva Universitaria de Quito, si bien su fichaje le trajo mucha satisfacción, su estancia en el equipo no fue el esperado y tuvo que apoyarse en su familia para lograr superar ese momento, “los primeros cinco meses jugué con el profesor Munua, luego llegó el profesor Repetto con él no jugué nada, baje a jugar a la reserva por mi cuenta para no perder ritmo, mi familia me apoyó mucho en lo emocional para que no baje los brazos”.

En medio de esa mala experiencia tuvo la chance de jugar un torneo internacional, la Copa Sudamericana y conocer el país que ahora lo alberga, Bolivia. Justamente fue contra el club Bolívar que le tocó llegar a La Paz y conocer el Hernando Siles, “con Liga de Quito vine a jugar la Sudamericana, me pareció un fútbol interesante, cuando llegué al aeropuerto no soportaba la altura y el frío, con mis compañeros bromeamos sobre venir a jugar acá, la mayoría no quería y yo les dije que me gustaría tener experiencias en fútbol internacional”.

Seis meses después le llegó un mensaje al celular que lo volvió a poner en un avión de vuelta a Bolivia, esta vez no sería de paso, “firmé con el club Aucas, entrené cuatro días cuando me llegó un mensaje al whatsapp del empresario del profesor Carlos Ischia, decía que me requerían en The Strongest, yo estaba emocionado, me gustó mucho la propuesta, rogué a Dios y a la dirigencia para que me ayuden a venir a jugar acá, la verdad no se daban las cosas y llegaron a un acuerdo entre dirigencias”, Edison tuvo que alargar su contrato con Aucas hasta 2019 para poder venir a La Paz a vestir la camiseta atigrada.

Los primeros días en la Ciudad Maravilla no fueron fáciles, “me afectó la altura, me dolía mucho la cabeza, le decía a mi mamá que no soportaba el frío y ella me decía que tenía que aguantar, también me costaba comer, estaba acostumbrado a comer la comida de mi mamá, ahora ya me acostumbré a todo”. En lo futbolístico inició con el pie derecho, lleva dos goles en el torneo, ambos marcados en La Paz, uno nada más y nada menos que en el primer clásico paceño del año.

Justamente vivir su primer clásico ha sido una experiencia diferente para él, “la gente apoya siempre al equipo, es una rivalidad muy fuerte (con Bolívar), cuando salgo por la calle me dicen tenemos que ganar el clásico, o los de Bolívar no tienen que ser tricampeones y eso me emociona”.  

Ahora se encuentra motivado por lograr una meta más en su carrera, jugar el torneo de clubes más importante de esta parte del mundo, “primera vez que voy a jugar una Copa Libertadores, es muy emocionante, los equipos son muy fuertes, exigen mucho más, esto es un reto muy importante para mí, para hacer sentir mi presencia en el equipo, espero nos vaya muy bien”.

Sin embargo, su principal meta es, “nunca he quedado campeón, me gustaría salir campeón con el Tigre”, objetivo que buscará con su tradicional camiseta con el dorsal 31, un número que eligió personalmente y que lo pide en todos los equipos donde juega, “es por el alemán Bastian Schweinsteiger, me gusta su garra”. En el futuro le gustaría llegar a jugar en México o Brasil, llevando consigo el rosario en el cuello y a la virgen en su muñeca, sus dos cábalas.

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