#16

febrero 20, 2018

Piensa “más” y acertarás

 

La diferencia del mundo del fútbol de hace 30 años con el día de hoy es la velocidad, el balón corre más rápido, los jugadores se mueven a mayor velocidad y recorren mayores distancias. Cuando Argentina ganó el mundial el año 86 los jugadores, en promedio, recorrían 6 km por partido. Hoy lo normal es que recorran 10 o más kilómetros.  Pero no es solo en la cancha donde todo va más rápido, también pasa en los despachos. El fútbol ha dejado de ser una actividad y se ha convertido en una millonaria industria de entretenimiento. Se vende espectáculo y a las estrellas más rutilantes de este show, por ello; por ejemplo, el Balón de Oro es más un concurso de marketing que de capacidad deportiva. Es el precio de la modernidad,  hay que aceptarlo y asumirlo.

Es justamente esa la pata coja de nuestro fútbol, estamos en medio de esa transformación masiva del fútbol pero no terminamos de ajustarnos. Los clubes nuestros sufren y quieren mejorar los ingresos, como pasa en países vecinos, pero no terminamos de gestionar un torneo que sea atractivo, para el espectador y  los auspiciadores. Sin importar el formato de torneo que se proponga siempre comenzamos con la certeza latente de una huelga o un paro, también entramos sabiendo que en algún punto del torneo alguna norma de campeonato no está clara. Todo eso tiene un nombre, gestión.

Los equipos bolivianos no rinden peor en los torneos de CONMEBOL que los cuadros chilenos  o peruanos, de hecho los nuestros están mejor posicionados que aquellos, pero las ligas de esos países están mejor gestionadas, por eso hay tanto jugador y técnico que prefiere desembarcar o mudarse allá que acá.

Para ganar primero hay que ser competitivo y entonces se tendrá la posibilidad de ser exitoso. El fútbol hay que armarlo de cara al consumidor, al público, al hincha; pues ellos finalmente son los que financian esto. Mientras eso no cambie, interesará poco el formato o sistema de campeonato.

Nos hace falta, como diría Valdano, de pensar mal y empezar a pensar más.

Autor: Ernesto Rojas