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octubre 19, 2017

MIREMOS A QATAR

Bolivia quedó nuevamente en el camino en su intento de clasificar a un Mundial. Hubo muchos factores desde la inestabilidad en la dirección técnica –pasaron tres entrenadores-, hasta problemas administrativos que incidieron en lo deportivo como la sanción por el caso Nelson Cabrera.

Sin embargo, lo conseguido en los últimos compromisos, debe marcar un punto de inflexión pensando en el próximo objetivo: Qatar 2022.

Quedó demostrado que los profesionales bolivianos están a la altura de comandar la selección y así lo comprueba la presencia de Soria en el banquillo y los resultados principalmente como locales. En este sentido, replicar la columna vertebral de Bolívar o The Strongest , permitió consolidar una estructura sólida y de gran rendimiento ofensivo. Más experimentos en esta materia, no corresponde.

El trabajo del cuerpo técnico debería verse reforzado con una comisión de selecciones de rol más protagónico en el plan de trabajo de Bolivia, estableciendo una estructura, tal como se estila a nivel de clubes.

Lo deseable para el próximo ciclo clasificatorio será contar de una vez con la “Casa de la Selección”. Continuar con el brazo extendido esperando el apoyo de la FIFA, no llevara a nada, por lo que debe propiciarse un mejor acercamiento con el gobierno y empresa privada, para hacer realidad algo que no es inalcanzable pero sí requiere buena gestión de los dirigentes.

En este tiempo de evaluaciones, sería propicio reconocer que faltó más rodaje internacional en el equipo y por ende, la necesidad de consolidar de una vez el mayor número de partidos internacionales de preparación, permitiendo llegar con más ritmo a las primeras fechas de la eliminatoria.

Auguramos que el buen ánimo que dejó este cierre de participación, se capitalice en un trabajo más efectivo para que nuestra selección y que no quede desahuciada mucho antes de concluir la próxima clasificatoria mundialista.

Autor: Lic. Ramiro Sánchez director de EL PANAMERICANO DEPORTIVO