El equipo más odiado del fútbol alemán

marzo 22, 2017

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RB Leipzig, uno de los principales animadores del torneo de fútbol alemán en la temporada que está en disputa, da que hablar en ese país no solamente por su excelente campaña (que es de lo que menos se comenta), sino porque es el equipo más odiado de la primera división teutona por la política que tiene el club, que pertenece a la empresa multinacional Red Bull.

Financiamiento privado, sumas exorbitantes de dinero para contratar jugadores juveniles, socios sin voz ni voto, son algunas de las causas por las que el equipo blanquirrojo se transformó en los últimos meses en el enemigo preferido de los otros 15 equipos de ese país.

Este equipo que hace ocho años se encontraba en la quinta división del fútbol alemán en un torneo que tenía poca competencia y características más de un campeonato amateur que de fútbol profesional, tuvo una gran levantada hasta llegar a ser uno de los equipos que puede luchar el campeonato con el poderoso Bayern de Múnich.

La historia del club comenzó en 2009, cuando el magnate dueño de la fábrica de  bebidas energéticas Dietrich Mateschitz buscó invertir en el fútbol alemán luego de tener exitosos proyectos futbolísticos en Austria, Estados Unidos y Brasil, además que tiene uno de los equipos más exitosos en la actualidad de Fórmula 1, como muestra de su apoyo al deporte.

Ese año el titular de la empresa de los dos toros rojos compró el SSV Markrastädt de Leipzig, equipo de la quinta división del fútbol alemán, una categoría en la que no se tomaba en cuenta la regla que tienen las primeras divisiones de ese país, donde los accionistas mayoritarios de todos los equipos deben ser los socios y no una empresa privada.

En ese momento el equipo pasó a llamarse Rasen Ball Sport Leipzig, ahora más conocido como RB Leipzig, que casualmente, o no, son las iniciales de Red Bull principal auspiciador y accionista.

Desde ese año hasta ahora tuvo un ascenso con pocas escalas, gracias a la inversión que hasta finales del 2016 llegó a más de 100 millones de euros, monto que ingresó la ciudad deportiva que tiene el club y está valuada en 35 millones de euros.

En siete años lograron subir a la Bundesliga, gracias a un proyecto llevado a cabo por el conocido entrenador Ralf Rangnick, que entre sus mejores logros fue llevar al Schalke 04 a la semifinal de la Liga de Campeones, este técnico se hizo cargo del plantel en cuarta división y estuvo al frente hasta el 2015, luego se convirtió en el director deportivo.

La gente de esta ciudad del este alemán ya adoptó al equipo pese a su poca tradición y ahora el rebautizado Red Bull Arena tiene un promedio de 40.000 espectadores cada vez que el plantel hace de local.

La tradicional cultura del fútbol alemán aún no acepta a un equipo que tiene como a su principal inversor, una empresa privada, antes de la aparición del RB Leipzig este beneficio solo tenían el Wolfsburgo, que pertenece a Volskwagen, y Bayer Leverkusen, de la farmacéutica Bayer, pero por ser tradicionales.

Las primeras críticas llegaron de parte de los dirigentes de otros planteles que afirmaron que este club se creó para aumentar las ganancias de la bebida energética.

En cuanto a la política de contrataciones, otro de los temas por los cuales el equipo de Leipzig encontró críticas en medio del fútbol de ese país, Rangnick junto con el presidente de la institución comenzaron a comprar jóvenes promesas de otros equipos, con ofertas mucho mayores a lo que ganaban en su formación para conseguir un plantel lleno de jugadores sobresalientes que no pasan los 23 años.

Estas razones son por las cuales el equipo ya tuvo que sortear varios problemas dentro del campo con insultos por medio, pancartas de los otros planteles y también hechos violentos sobre sus hinchas.

En su visita a Unión Berlín los hinchas de este plantel vistieron de luto, se mantuvieron en silencio 15 minutos con carteles que acusaban a Leipzig de “matar al fútbol”, en otra ocasión empapelaron con billetes falsos el bus del equipo, pero el peor acto fue frente al Dynamo Dresden cuyos fanáticos lanzaron dos cabezas de toro al campo de juego.  

Pero el odio al plantel blanquirrojo no solo es dentro del campo de juego, el año pasado sucedió un hecho por demás curioso dentro de la objetividad de los medios de comunicación, el diario Berliner Kurier de la capital alemana no quiso nombrar al equipo dentro de la tabla de posiciones, en lugar de Leipzig, en la edición impresa aparecía la palabra dosenverkauf, que en español significa vende latas.

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